Hoy las rosas y nuestros sueños,
no tienen mayor valor que esas cartas amarillas,
que siempre hablan de amores idos.
Sin embargo aún esperamos el tiempo de rosas,
aún sentimos cierto estremecimiento,
cuando este débil otoño limeño
hace caer las hojas que suenan
con ecos de amores y sueños vencidos.
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